miércoles, 14 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Llevo años preguntándome por qué los rayos del sol iluminan el capitel de la Natividad únicamente los días en que comienza la primavera y el otoño -según comenta Javier Sainz Saiz (1), porque personalmente aún no he tenido la ocasión de comprobarlo por mí mismo, a pesar de visitar el lugar hace unos meses- y no lo hace, precisamente, en el solsticio de invierno, coincidiendo, como sería lógico pensar, con la temática del referido capitel. ¿Acaso fue un imperdonable error de precisión de los canteros medievales?. ¿Cómo un detalle de tal magnitud pudo pasarle por alto al mismisimo Juan de Quintanaortuño, es decir, San Juan de Ortega, -discípulo aventajado de Santo Domingo de la Calzada-, que levantó el cenobio que lleva su nombre, estableciéndose en él con el fin de asistir al peregrino, abriendo y asegurando caminos en esos emblemáticos Montes de Oca?. ¿Por qué los cátaros, solían representar a Cristo sin cruz?. ¿Y por qué esa misma representación, aparece en uno de los capiteles de la galería exterior de la iglesia octogonal de Santa María de Eunate?. Enigmas. El románico está plagado de ellos, a cuál más ameno e interesante. Y nuestro país, por fortuna, tiene una riqueza inigualable en cuanto a este Arte se refiere. ¿A dónde quiero ir a parar con esto?. Muy sencillo.

Estamos a punto de entrar en esa Porta Infernii con la que Jano, el dios bifronte, patrón de los canteros, nos muestra el solsticio de invierno y de paso, la comunidad cristiana celebra la Navidad. Independientemente de los sentimientos que tales fechas puedan causar en nosotros, creo que es un buen momento para dejarse atrapar en la casilla de la cárcel de ese misterioso Juego de la Oca, y permanecer algunas tiradas sin jugar. Es decir, tomarse un reposo para analizar los pormenores del año que está a punto de llegar a su inevitable finis terrae, y albergar planes de futuro con los que volver a la carga, esperando que esos caminos nos enriquezcan no sólo como personas, sino también abriéndonos los ojos a otras realidades, a otras concepciones que, siquiera de casualidad, lleven un poco de luz a todos nuestros interrogantes.

Es evidente, que no podría hacer esta breve parada, sin desearos a todos una muy Feliz Navidad y un próspero y venturoso Año Nuevo, en donde esta situación de crisis que estamos atravesando, no incida, al menos, en dos de las mejores cualidades que estoy convencido, tenemos todos: Amistad y Solidaridad.

Y como tampoco quisiera hacerlo, de una manera exclusivista, me hago eco de las palabras del arzobispo de Toledo, don Rodrigo Ximénez de Rada, que aún creo que campean en el albergue de Roncesvalles:


'La puerta se abre a todos, enfermos y sanos.

Así a los católicos como a los paganos'.


Por eso repito: ¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO! ¡A TODOS!






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(1) Javier Sainz Saiz: 'El románico en Burgos', Ediciones Lancia, 2ª edición, 2005, página 81.