viernes, 7 de octubre de 2011

El embrujo del monte Naranco: Santa María y San Miguel de Lillo

Es imposible no dejarse subyugar por su embrujo, y poco importan las veces que uno haya subido a esa ladera del monte Naranco, siempre a la vista de la inmemorial e histórica Oviedo : Santa María y San Miguel de Lillo, son siempre una visita obligada.

Cuesta imaginarse un templo en ésta esplendorosa mole áurea de Santa María; sobre todo, cuando se sabe que no nació como tal, sino como palacio de uno de los reyes astures que más se involucró e influyó en el denominado Arte Asturiano: Ramiro I. Fueron tantos los templos que mandó levantar durante su breve reinado (842-850), que al hablar de los que todavía subsisten, nadie duda en referirse a ellos como de estilo ramirense.





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Como éste otro pequeño poema de piedra y decadencia, situado a apenas doscientos metros escasos del anterior. San Miguel de Lillo o de Liño, venido abajo ya en el siglo XIII, que sólo muestra una ínfima parte de lo que realmente fue. La primera vez que lo vi, se asentaba, solitario e indolente, en un pradillo de prístina hierba verde. En la actualidad, ese pradillo ha sido removido y surcado de caminillos empedrados que semejan calzadas romanas, quizás en un fútil intento de dotarle de la apariencia externa que pudo haber tenido en su época de esplendor.

Y a los pies de ambos, mostrando estilos arcaicos y modernos, una ciudad, Oviedo, a la que investigaciones recientes consideran al menos cuatro siglos más antigua de lo que realmente se pensaba.



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miércoles, 5 de octubre de 2011

De cisne a patito feo: la iglesia de Santa Eulalia de Mérida

Situada en pleno centro de Santolaya, a la vera misma del Monte Sagrado o Monsacro, lugar hacia el que mira posiblemente con nostalgia su reinventado campanario, la iglesia de Santa Eulalia de Mérida apenas conserva vagos recuerdos de la noble belleza original con la que fue concebida. Una belleza cuyos orígenes, aunque no lo parezca por su actual aspecto, se remontan a aquél misterioso siglo IX que para la monarquía asturiana significó una auténtica revolución en el ejercicio y desarrollo de una arquitectura sagrada, que rompía moldes con la visigótica precedente y anticipaba un románico que habría de servir de base para posteriores estilos, más complejos y espectaculares aún si cabe.

De su época de cygnatus, o de cisne venido a menos si se prefiere, el templo conservo una partida de nacimiento que, en forma de piedra fundacional, ocupa un lugar destacado cerca del altar. En una de las capillas laterales de su modificada planta (1), y convenientemente disimulada bajo una generosa capa de yeso, se localiza un ara celta, testigo inestimable de cultos precristianos, sobre la que hace tiempo pusieron los ojos Cultura y Patrimonio y de la que se no descarta que termine en algún museo del Principado. También en la misma capilla, se conserva la pila bautismal original, que ha ido perpetuando el rito de bautismo a lo largo de generaciones.




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Pero quizás, los elementos más significativos e interesantes, sean aquellos que se localizan en las jambas del pórtico de entrada, y que responden, por su forma y simbolismo, a elementos utilizados por las más diversas culturas y tradiciones: espirales, nudos de Salomón, poliskeles celtas...Junto a ellos perviven, así mismo, partes de columnas de siglos posteriores, y probable estilo neo-clásico, de las que no es posible precisar si se aprovecharon de algún otro templo que hubo por los alrededores, o fueron simplemente un añadido más que se le hizo a la iglesia en fecha indeterminada.

Fuera del ámbito de éstas piezas exclusivas, coexisten otras, evidentemente modernas, que recogen el simbolismo tradicional como modelo estético. Sería el caso, por ejemplo, de algunos muebles, en cuya labra decorativa se aprecian figuraciones de origen celta, e incluso la pequeña pila de agua bendita, situada a la entrada, en la que se aprecian, junto a la figura del Crucificado, símbolos universales como el ave, la serpiente y las llaves. Fue realizada hace algunos años, por un vecino del lugar, aunque en un primer vistazo pueda inducir una antigüedad determinada. O una silla, artisticamente trabajada, que luce una cruz, similar a la paté, realizada en la Pola de Laviana en 1773, que el actual párroco recuperó de una parroquia vecina.


(1) La iglesia de Santa Eulalia, fue asaltada, incendiada y prácticamente destruida durante la revolución minera de octubre de 1934, y posteriormente reedificada y remodelada en varias ocasiones, con desigual fortuna.



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