jueves, 19 de mayo de 2011

Villatuerta, Navarra: Nª Sª de la Asunción

'Bebed agua peregrino
tomad descanso y dejad sed.
Y en próxima etapa sabed
que os dará fuerza un buen vino.
Aquí nació San Veremundo
que en Irache fue su abad
pedid su gracia y marchad
haciendo Amor el Camino' (1).


El pueblecito navarro de Villatuerta, lugar donde la Tradición sitúa el nacimiento de San Veremundo, Patrón del Camino Jacobeo Navarro, se localiza a unos 7 u 8 kilómetros de Estella y a menos de 5 kilómetros de Aberin, lugar de cierta relevancia, donde se tiene uno de los mejores ejemplos de encomienda templaria que ha sobrevivido a nuestros días más o menos intacta.

De la primitiva iglesia románica, no queda nada, si exceptuamos la torre, único resto que sobrevivió cuando se incendió la villa en 1378. Como puede observarse en los vídeos que complementan la presente entrada, su estructura pertenece ya a uno de los estilos más sorprendentes del Medievo; un estilo arquitectónico que rompió moldes en la época y cuyos orígenes permanecen todavía en la más completa oscuridad: el gótico.

No obstante lo comentado hasta ahora, en el interior de este templo de proporciones argóticas, parafraseando al enigmático Fulcanelli, se conservan algunos detalles que merecen cierta mención, prestándose alguno, desde luego, a la especulación. Por ejemplo, el misterioso graffiti -que algunos, es probable que acertadamente, identifican como un crismón y que otros, en algunos contertulios románicos, denominan lignum crucis, más que nada, por darle un nombre de referencia- situado en una de las caras interiores del pórtico de entrada, similar, en forma y esencia, a los que se localizan en otros lugares de Navarra, como Eunate y Aberin, así como también en algunos templos de las Cinco Villas, como Biota, e incluso en el templo soriano de Andaluz, población situada en las cercanías de Berlanga de Duero (2).

Accesible en el interior, y a modo de acceso a la sacristía, se localiza un humilde pórtico reaprovechado, que perteneció a la ermita de San Román. Poco más se puede añadir, a excepción de que el arco está circundado con motivos en forma de bola y la iconografía de los cuatro capiteles es apenas ilegible, por el desgaste, aunque en el primero de la derecha se puede adivinar un motivo foliáceo, que es posible que originalmente se extendiera a los demás.

En el ábside, de una altura considerable, destacan las vidrieras -con diversidad de motivos y formas- que, a modo de filtros receptores, encauzan la luz a ambos lados de un Retablo Mayor esculpido en 1641 por el artista estellés Juan Imberto III, el cual se encuentra presidido por una imagen de San Veremundo.

Cabe destacar, como colofón, la localización, a ambos lados de la nave, de unas curiosas pinturas de origen gótico, pertenecientes, con toda probabilidad a los siglos XIV-XV, que muestran una escena de la eterna lucha de San Miguel y el dragón, por un lado, y dos damas con el halo de santidad, por otro, que podrían representar a la Virgen y Santa Ana.




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(1) Recomendación al peregrino, que se localiza en la vaya de acceso a la iglesia de la Asunción, junto a una fuente.

(2) Mención especial, merece el comentario del amable párroco que tan cortés y generosamente nos mostró la iglesia, quien, de manera anecdótica, nos comentó que un amigo suyo estaba convencido de que era una marca templaria.



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