miércoles, 12 de enero de 2011

Carrión de los Condes: iglesia de Santa María del Camino o de las Victorias

Dejados atrás dos puntales primordiales en el Camino de las Estrellas a su paso por Palencia, como son Frómista y Villalcázar de Sirga, la siguiente parada, inexcusable, se localiza en la popular ciudad de Carrión de los Condes. En Carrión, la ciudad de origen de los infantes que humillaron a las hijas del Cid Campeador, drama que en la épica del Cantar de Mío Cid se conoce como la Afrenta de Corpes, la estatua de un peregrino da la espalda al primero de uno de los emblemáticos templos del siglo XII, cuya parada se hace, desde luego, imprescindible: la iglesia de Santa María del Camino, también conocida con el apelativo de las Victorias.
Es, situados junto a los restos originales del pórtico principal de acceso al templo que, observando la afluencia de peregrinos que suben lentamente la calle, bordón en mano y mochila a la espalda, que uno no puede evitar sentirse, al menos durante unos segundos, parte de un fenómeno histórico que comenzó incluso milenios antes del descubrimiento de los supuestos restos del Apóstol Santiago en Iria Flavia. Un fenómeno que también, milenios después y aún en éste siglo XXI, caracterizado, entre otras cosas, por la globalización, continúa atrayendo, como un imán, a ese enigma de pasión y trascendencia que, en el fondo, constituye el espíritu humano.
Independientemente del interés que mueva a cada uno -turístico, aventurero, artístico o espiritual- bien se podría afirmar que, llegados hasta aquí, no hay, en realidad, nada nuevo bajo el sol y sí, por el contrario, unos mensajes que continúan estando ahí, más o menos visibles, más o menos deteriorados, pero marcando unas pautas de pensamiento que todos, no me cabe duda, desearíamos llegar algún día a comprender.

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