lunes, 22 de noviembre de 2010

Palencia: Santa Eufemia de Cozuelos

Aparte de la elegancia destacable en su línea y proporción, reconozco que uno de los detalles que más me llamó la atención de esta iglesia monástica -hoy día reconvertida en propiedad privada y hospedería- fueron los campos de girasoles que, en plena expansión a principios de agosto, conferían una imagen inolvidable al lugar. Imagen que se vio fomentada, desde luego, cuando al día siguiente se nos permitió la visita a su interior que, aunque guiada, no supuso impedimento alguno para que pudiéramos gozar a nuestro antojo de ésta maravilla del arte románico palentino. En este sentido, y antes de continuar describiendo mis impresiones del lugar, me gustaría manifestar, que coincido y me congratulo con la opinión de Julio César Izquierdo Pascua (1) a la hora de alabar el excelente estado de conservación en que la mantienen sus actuales propietarios.
Dicho esto, que en cierto modo justifica una reivindicación a favor del cuidado y la conservación de nuestro rico e irreemplazable Patromino histórico-artístico, se puede continuar comentando la existencia de documentación escrita que, remontándose al siglo XII (año 1075), ya menciona a este venerable cenobio, apenas distante unos kilómetros de Olmos de Ojeda, y no demasiado lejos de una ciudad de cierta relevancia, como es Aguilar de Campóo.
Algunos autores, tienden a comparar su estilo, con otros templos emblemáticos de la provincia, como el de San Martín de Frómista, situados en plena ruta de peregrinación, que muestran elementos afines a los modelos concepcionistas del Camino de Santiago.
De la importancia en tiempos del lugar, da cuenta el sepulcro de la infanta Doña Sancha Alfonso, hija de Alfonso IX de León y Doña Teresa de Portugal, que ingresó como freila santiaguista, teniendo fama de santidad, permaneciendo en el lugar hasta su muerte. Destacable, así mismo, es otro sarcófago, que muestra como detalle decorativo un águila con las alas extendidas, perteneciente, según se comenta, a un caballero desconocido -un detalle similar, lo podemos encontrar en San Martín de Elines- aunque importante, según parece, que, hipotéticamente hablando, pudo ocupar un cargo de cierta relevancia dentro de la Orden de Santiago.
Por otra parte, uno de los detalles que más llaman la atención en una visita al interior, sea, posiblemente, la talla en madera de la santa titular, que como bien dice la inscripción que figura en la parte de atrás de la imagen (2), fue realizada por el escultor José Rodríguez (Pepe de Arganda) y sustituye a la imagen gótica del siglo XIII que se perdió en el incendio acaecido en 1982.
No muy lejos de ésta, y colocada en una hornacina del muro, hay también una pequeña reproducción, moderna, de una virgen negra que, por sus características, recuerda a otra virgen negra de origen asturiano: Santa Eulalia de Oscos.
Dentro de la imaginería desplegada por los canteros medievales en los motivos de los capiteles y canecillos -cabe reseñar, un canecillo situado en el exterior, en el ábside, que representa a un contorsionista- se pueden mencionar, por poner un ejemplo de los más relevantes -o por lo menos, así lo considero- aquél que define un concepto típicamente yin-yang, con dos arpías encapuchadas enfrentadas. O aquél otro, muy curioso, sin lugar a dudas, que representa a un jinete cabalgando una bestia -a juzgar por las garras de las patas- y que bien podría ser una referencia a ese mito celta del caballero del cisne o cignatus, sobre el que posiblemente se base el denominado caballero del apocalipsis medieval.
Interesantes por la calidad de su ejecución, son algunos de los escasos capiteles del desaparecido claustro, en particular aquéllos dos que representan una Adoración y una Resurrección, respectivamente, a los que habría que añadir otro que, aunque de diferente temática, muestra a un animal atrapado entre lianas de vegetación.
Reseñables son, así mismo, algunos restos que ofrecen, bajo mi punto de vista, una perspectiva prerrománica, basada en motivos celtas o visigodos, como puedan ser las flores de seis pétalos y las representaciones de índole solar, tipo esvástica en algunos casos.

(1) Julio César Izquierdo Pascua: 'Rutas del románico en la provincia de Palencia', Castilla Ediciones, 2001

(2) 'Santa Eufemia, titular de esta iglesia, substituye a la talla gótica del siglo XIII que fue pasto de las llamas el 18 de enero de 1982. Talló esta imagen el escultor José Rodríguez (Pepe de Arganda)'.


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